jueves, 16 de enero de 2014
7
¿Habéis tenido nunca esa sensación de sentirte vacío al pasar al lado de quien habías querido sin siquiera miraros?
Pues es lo que me pasa cuando nos vemos, pero que nos veamos no significa que nos miremos. Porque siempre lo evito. Sé que estás ahí, pero no te miro.
Odio tener que sentir indiferencia por ti, o si más no, obligarme a mi misma a sentirla.
Porque aunque ya no sienta lo mismo que antes, muy a mi pesar, siempre serás especial para mi.
Me gustaría que hubiéramos sido una pareja normal, con nuestras diferencias, pero felices, y sobretodo juntos.
Mira, ya no pienso engañarme más a mi misma. Sé perfectamente como eres, o al menos, como aparentas ser.
Creí en ti, aunque creo que solo fue porque mis sentimientos no me dejaron ver que cada palabra era una mentira.
Y si, ahora no me vengas a decir que tu también tienes sentimientos, porque cuando tuviste que hacerme daño, mentirme y engañarme, no tuviste en cuenta los míos.
Así que no creas que voy ha hacer otra excepción, porque definitivamente me he cansado.
Después de caer tropecientas mil veces en tus trampas, hoy ya sé por donde vas, y por donde pillarte.
No te equivoques, no voy a dejar de estar ahí para ti, porque por mucho que quisiera pasar de ti olímpicamente, no puedo.
Y bueno, supongo que toda historia tiene su final.
Aunque tu vas a continuar siendo el mismo tira cañas de mierda, y yo la misma tonta que se ilusiona con quien no debe. Algo habremos aprendido de todo esto, no estoy demasiado segura de ello la verdad.
Pero en fin, que te vaya bien.
Nunca te olvides de mi.
Yo te recordaré siempre.
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